Curso de Vinos Sesión 5 – EL TIEMPO

Curso de Vinos Sesión 5 – EL TIEMPO

El tiempo y el vino siempre han ido de la mano. Pero esta vez nos vamos a centrar en el otro tiempo, el tiempo meteorógico.

¿Como influye el tiempo meteorológico en un vino?

Primer de todo vamos a tener que diferenciar entre clima y tiempo:

  • Clima: es el conjunto de condiciones atmosféricas propias de un lugar, constituido por la cantidad y frecuencia de lluvias, la humedad, la temperatura, los vientos, etc., y cuya acción compleja influye en la existencia de los seres sometidos a ella. (no cambia)
  • Tiempo: se refiere a la temperatura y actividad de precipitación diarias (por lo tanto es variable)

El tiempo meteorológico es de vital importancia para las vides, y va a influir decisivamente es el estilo y caracter del vino resultante. Por eso forma parte de las 7 claves del vino.

Los factores meteorológicos serán casi siempre decisivos solamente a paritr de que la planta de la vid abandone su periodo de reposo invernal, y comienze a brotar. Esto ocurre en primavera.

Es a partir de este punto que deberemos tener en cuenta las siguientes condiciones atmosféricas:

Lluvia el tiempo

La lluvia puede llegar a diluir el vino

La lluvia:

Durante el invierno no va a influir negativamente (a no ser que sea un desastre) ya que la vid está reposando, y se trata de una planta muy poderosa. Tampoco nos van a influir la nieve, ni el granizo.

Por el contrario es un factor extra decisivo a partir de la primavera. Cuanta más agua, más se hinchan los granos de uva, y mas litros de vino se van a producir de un estilo más ligero, suave, y con menos cuerpo.

Un periodo sin apenas lluvia produciría exactamente lo contrario, concentrando el vino, produciendo una bebida de muchos más color, con mucho cuerpo y alcohol alto. Con el peligro de desequilbrar el vino hasta que sea inbebible a causa de un gran estrés hídrico de la vid.

Lo ideal son lluvias a principios de primavera para proporcionar agua a las vides, seguida de un periodo seco antes y durante la cosecha.

Si la lluvia se presenta en forma de granizo, puede llegar a arruinar toda una cosecha.

En Nueva Zelanda (los grandes maestros de la viticultura) idearon un sistema de redes protectoras contra granizo.

Gracias a esas redes, los viticultures pasaro a poder recolectar el 100% de la producción. Buena inventivas de los «kiwis».

Protección de la vid

Redes protegiendo las vides en Nueva Zelanda

El viento:

Hemos dicho que algo de lluvia siempre es bueno, pero demasiada provoca problemas.

No solamente diluye el sabor del vino, sino que promueve la presencia de hongos en el viñedo.

Lo ideal sería siempre una humedad inferior al 80%.

Si eso no ocurriera, el viento puede ser nuestro gran aliado para secar los racimos y de esta manera mitigar la formació de enfermades en la vid.

Por otro lado, un viento demasiado fuerte puede romper hojas, flores o incluso parar la polinizació en la planta.

Pergola

Vides en pérgola para que los racimos estén expuestos al aire, secándolos y previniendo enfermedades. (Alemania)

La temperatura

Las temperaturas elevadas hacen que la cosecha se avance, que haya un aumento del PH en la uva y por lo tanto baja acidez, y condiciona mucho los grados de alcohol del vino resultante.

Puedes imaginar que lo contrario produciría un efecto opuesto a lo ya dicho.

Por lo tanto, la temperatura es decisiva en el caracter y estilo del vino dentro del factor tiempo.

Se considera que el cero vegetativo de la vid se sitúa a 10° C: la actividad de las yemas se inicia en primavera cuando el aire alcanza dicha temperatura y cesa en otoño cuando la temperatura ambiental está en torno a 10° C

Las temperaturas extremas tambien influyen, por encima de los 40 grados vamos va a ser contraproducente y serán necesarias noches frías para que la vid deje de producir azucares y pueda retener acidez.

Más allá de los 55 grados la vid corre peligro de morir.

A temperaturas bajo cero, se congelan las uvas (algunas veces deseado pero muchas otras no)

En este caso la lluvia (o aspersores) pueden ser nuestra aliada ya que con lluvia no alcancaremos temperaturas tan bajas.

Las nevadas pueden ser muy positivas, porque aportan humedad necesaria a la cepa.

En invierno es cuando menos se sufre, porque la planta en si es muy resistente a bajas temperaturas, agua o nieve.

Ferran Pacheco

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